5 atributos de diseño para grupos colectivamente inteligentes

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trabajo colectivoSi lees a menudo este blog sabrás que una de las ideas que más repito es que la Inteligencia Colectiva es un desafío de diseño. Con eso quiero decir que es posible optimizar estos procesos y reducir los riesgos de estupidez colectiva si se respetan ciertos “principios de diseño” a la hora de concebir la arquitectura participativa que defina las interacciones dentro del grupo. Ésta es precisamente la tesis central del libro que estoy escribiendo.

Este post será breve, porque sólo quiero presentar los 5 “atributos de diseño” en los que estoy trabajando para el diseño de arquitecturas participativas que generen buenas experiencias a escala colectiva. Definir bien estos factores puede ser determinante para facilitar grupos colectivamente inteligentes:

1.- PARTICIPANTES: ¿Quiénes participan?, o sea, cómo captamos o “seleccionamos” a los participantes, y en qué medida el mecanismo de selección utilizado aporta legitimidad y eficacia al trabajo del grupo.

2.- RETOS: ¿Qué retos va a trabajar el grupo?, porque hay unos tipos de “problemas” que son más colectivos que otros, que aprovechan mejor las sinergias (Si quieres profundizar en este tema, mírate esto: “Desafíos o tareas más fértiles para la Inteligencia Colectiva”).

3.- MOTIVACIONES: ¿Por qué la gente va a participar?, es decir, cuál es la estructura de motivaciones e incentivos para que quieran dedicar tiempo al proyecto. Cuál es su proposición de valor y cómo encaja ésta en las preferencias del colectivo que se quiere movilizar.

4.- AGREGACIÓN: ¿Cómo organizar el espacio de interacción?, o dicho en nuestra jerga, qué “mecanismo de agregación” vamos a utilizar para traducir las opiniones individuales en un juicio colectivo.

5.- GOBERNANZA: ¿Quiénes deciden?, o sea, qué lógicas de coordinación y liderazgo se adoptan por el grupo para que favorezcan la participación, potencien una adecuada equidad conversacional, y reduzcan los riesgos de abusos de poder (mírate esto sobre por qué los proyectos colectivos también generan élites).

Estos atributos afectan tanto al funcionamiento de equipos pequeños, de esos que llamamos “equipos” o “comités”, como a una empresa/organización formada por decenas de miembros o a una comunidad de miles de participantes. En cada uno de ellos vamos a profundizar desde este blog a medida que avancemos en la investigación que estamos haciendo, porque creemos que cualquier grupo que esté trabajando en proyectos colectivos debe reflexionar sobre estos 5 factores de diseño.

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4 Comments

  1. Ciertamente parecen atributos lógicos a considerar. Sin embargo, me permito sugerir algo que añade “ilógica” y que entiendo que es difícil de captar pero que de alguna forma creo que también hay que considerar. Lo podríamos llamar el “sentimiento colectivo de que se puede”. Quizá plantee zonas de intersección con tus atributos 2, 3 y 4. Pero creo que de alguna forma merece la pena explicitarlo. ¿A qué me refiero?

    ¿No tienes la sensación de que hay veces que la lógica del diseño te diría que algo no debe funcionar y que luego -por alguna extraña razón- todo funciona? ¿Qué sucede entonces? Ya, nos ponemos a explicar desde la lógica que sí, que se daban las circunstancias. Pero, ¿por qué no lo vimos antes?

    Yo creo que hay que dejar un hueco al “porque sí”, a la convicción que emerge de que un colectivo se cree de repente que va a ser capaz de resolver algo. La química colectiva es compleja de predecir porque hay mucha variabilidad en el ser humano y cuando se junta a un buen número de individuos predecir lo que surgirá es difícil si no imposible.

    ¿Cómo introducir la “ilógica” de la intuición? ¿Tiene sentido dejarle un hueco? ¿Podríamos explicar todos los casos de éxito por una presencia adecuada de los cinco atributos?

    Nuestra labor investigadora nos arrastra a conformar relaciones causa-efecto, pero en sistemas afectados de complejidad dinámica como los que estudiamos, hay que dejar hueco a lo “difícilmente explicable”, ¿no te parece?

    Disfruta de estos días y que venga bonito 2016 🙂

    • Estimado Julen:

      Tú que estas investigando ahora, como yo, sabes el gran valor que tiene que alguien se interese por nuestro trabajo, cuestionándonos premisas y haciéndonos preguntas inteligentes, como estas. Así que agradezco que te hayas tomado la molestia de compartir estas dudas, que también comparto. Voy a intentar resumirte mi opinión (working in progress) sobre lo que comentas, que con perdón, va a ser casi un meta-post en sí mismo, pero creo que vale la pena dejarlo documentado por aquí:

      1) Empiezo por responder una de tus preguntas, y en esto seré rotundo porque quizás es lo único que tengo claro: NO podríamos explicar todos los éxitos por una presencia adecuada de los 5 atributos. Este modelo no es exhaustivo, ni completo. Sé que pueden haber más razones que influyen en el resultado precisamente por la “complejidad dinámica” que tú señalas como algo inherente a estos procesos. Así que tienes mucha razón de que hay que ser muy humildes al plantear “modelos explicativos” aquí, y reconocer que existen efectivamente otras razones “difícilmente explicables”. Te agradezco que insistas en ello porque es bueno explicitarlo en cualquier análisis.

      2) Cuando digo que “la IC es un desafío de diseño” no quiero decir que TODOS los fallos o éxitos se puedan explicar con atributos de diseño. Más bien, lo que quiero decir es que un buen diseño aumenta bastante las probabilidades de que el proyecto sea un éxito. Como ves, prefiero hablar en términos de probabilidades, así que estoy investigando: A) Qué factores o atributos de diseño aumentan “significativamente” esa probabilidad, B) Qué puede aportar el diseño para mejorar la eficacia y eficiencia de los procesos participativos (el factor “eficiencia” me interesa mucho, o sea, reducir costes/desgastes del proceso, que es algo que yo creo que se ha estudiado menos). Quiero creer que necesitamos saber esto porque dejando aparte los factores que no controlamos (ahí están, dando la lata), tenemos el deber de hacer algo con los que sí podemos cambiar y suelen tener más impacto.

      3) Quizás la pregunta que tendría que hacerme es: ¿Vale, un buen diseño no es suficiente pero… sería una condición necesaria? Tal vez sí, tal vez no. No tengo todavía una respuesta a eso. Yo intuyo que sí pero también reconozco que cabe la posibilidad de que una buena gestión/dinamización posterior, o la propia emergencia, consigan corregir sobre la marcha los errores de diseño iniciales, aunque eso implique un elevado desgaste. Ahí entra tu tesis del “porque sí”, que ya comentaré más adelante.

      4) Sé que existen otros factores explicativos del éxito/fracaso que, en la línea de tu argumento, no responden estrictamente a un problema de diseño. Tú me lo haces ver, pero también el otro día hablando con Fernando de la Riva, él me hizo el mismo señalamiento, apuntando por ejemplo, a la importancia que tiene en este proceso que haya una adecuada “educación participativa”. Tengo que investigar más esos factores de “no-diseño”, para no caer en una visión apologética del diseño-que-todo-lo-resuelve 🙂 Por cierto, podríamos hablar también de la suerte, que también está presente en los procesos de complejidad dinámica. Quién puede negar que algunos proyectos de IC han triunfado/fracasado gracias a factores aleatorios, por mucho que nos empeñemos en explicarlos desde argumentos más científicos. Sabemos eso, pero creo que es más saludable intentar entender y modelizar todo lo entendible.

      5) Si adoptamos una definición laxa de “diseño”, que suele ser la que prefiero (por vicios heredados del Design Thinking), me inclino por la de Alexander White que lo define como el proceso de “crear orden dentro del caos”. Me gusta verlo así. Por ejemplo, estoy convencido que un buen diseño de interacciones puede ayudar de forma natural a disparar lógicas de emergencia que impulsen a la Inteligencia Colectiva. Kevin Kelly insiste en esto al poner el ejemplo de la Wikipedia, que aunque puede parecer un simple caos inteligente, lo cierto es que el éxito de su funcionamiento se explica en gran medida por un esfuerzo deliberado de diseño y estructura de las interacciones, por una “arquitectura de la participación” conscientemente pensada (y experimentada). O sea, hay mucho más diseño que caos en la Wikipedia.

      6) El “porque sí” o “sentimiento colectivo de que se puede” es un driver a considerar. Pero hay que ser muy prudentes con esto porque creo que darle mucha importancia nos puede llevar a dos escenarios frustrantes que se dan bastante a menudo: a) “Éxitos” conseguidos a un coste/desgaste brutal y excesivo, que se han pagado con salud y vidas, b) “Fracasos” porque la convicción del “se puede” no fue suficiente para superar las resistencias que generó el erróneo diseño subyacente. Por otra parte, el “factor-convicción” que tú señalas puede que se mejore en gran medida gracias a factores de diseño como los que indico en el post. Por ejemplo: elegir el reto adecuado, que estén los participantes más interesados, que se dé respuesta a una buena estructura de motivaciones o que los mecanismos de agregación produzcan realmente una sensación de logro, de avance, que refuerce esa convicción inicial.

      Pues nada, seguimos hablando. No pierdas la costumbre. Este blog se hizo para esto. Gracias 🙂

  2. Pingback: 5 características para inocular la inteligencia en los grupos de participación - ORH | Observatorio de Recursos Humanos

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