¿Es la escala un problema para la Inteligencia Colectiva?

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escalado

Artículo publicado originalmente en Sintetia

Me pasa a menudo que termino escribiendo un  post como resultado de querer comentar una entrada en otro blog. Al ver que me está quedando el comentario tan largo, decido convertirlo en un post en mi propia casa. Es lo que me pasó, una vez más, con este artículo que terminé publicando en Sintetia, a cuyos editores había prometido enviar una entrada sobre Inteligencia Colectiva.

El post que dio lugar a éste lo publicó Julen bajo el título: “Airbnb en París: ¿el exceso como problema?”, y que a su vez hace referencia a una entrada de Enrique Dans: “Economía de la escasez frente a la economía de la abundancia”. Mientras que el post de Enrique se centra en la resistencia (lobby, manipulación de la opinión, etc.) que provoca en los agentes tradicionales este cambio de escenario competitivo; el de Julen trata el tema desde otra perspectiva más novedosa, y es cómo afecta esa abundancia de oferta en la satisfacción y expectativas de los usuarios/clientes.

En esa línea, cada vez está más claro que la nueva “economía colaborativa” es un buen ejemplo de cómo los avances en Inteligencia Colectiva pueden aportar mucho valor mediante mecanismos de “filtrado colaborativo” para, como dice Julen, reducir los efectos de la “paradoja de la elección”. Él lo explica muy bien en su post: Los productos y servicios en la economía colaborativa, al eliminar la escasez del profesional o la empresa que presta el servicio y pasar al ámbito de “cualquier ser humano con recurso excedentario”, encaran un problema hasta ahora desconocido: “la oferta puede desbordar nuestra capacidad de tratar con ella”, y entonces empezamos a hablar, realmente, de cómo captamos la atención.

No creo que estas iniciativas vayan a morir “por hipertrofia y exceso”, como se pregunta Julen. Eso no ocurrirá nunca porque la abundancia tiende a generar de forma automática algún mecanismo de selección. Esto lo saben bien los nuevos intermediarios P2P tipo Airbnb. De hecho, la mayoría de sus esfuerzos de diferenciación se están centrando ahora en dos puntos: 1) Captación, 2) Filtrado.

Por mucho que haya una oferta desbordante, siempre habrá alguna forma de generar una “primera página” con opciones para reducir la losa de la paradoja de Schwartz. Yo soy un cliente asiduo de Airbnb, y mis decisiones se basan sobre todo en las notas y comentarios que hacen las personas que se han alojado en esas casas. Otra cosa es que ese filtrado sea óptimo y responda bien a las expectativas de los usuarios; pero ese déficit se da (y se dará) también en la oferta (y filtrado) de los intermediarios que trabajan con la oferta más tradicional como Booking o Trivago.

Está claro que la solución no es sencilla. Yo creo que el desafío puede estar en los metadatos y en la gestión de comentarios/reputación. El problema de “distribución de la atención” que produce la abundancia no se puede resolver “gritando” más fuerte, sino afinando mecanismos que ayuden a separar el ruido de la melodía. Pero lo que más me ha atraído de esa reflexión es que el ejemplo de Airbnb en París se diferencia muy poco del problema de escalado que vemos en los colectivos que crecen mucho en el número de miembros. A más gente se incorpora a la conversación, más aumenta el riesgo de que “desborde nuestra capacidad de tratar con ella”.

El escalado (equivalente a la “abundancia” en el ejemplo de Airbnb) es la gran fuente de ineficiencias en los procesos de Inteligencia Colectiva, y ese es precisamente el problema más complejo que enfrenta #Podemos en su propuesta de gestión política participativa.

Un aumento dramático de escala, al convertirse en un fenómeno de masas, ha puesto al equipo gestor de esa organización política ante la disyuntiva de decidir entre dos caminos alternativos:

  1. Profundizar e innovar en los mecanismos participativos (con sus riesgos asociados) para reducir el excesivo “ruido” asambleario sin renunciar a la premisa de apostar por un liderazgo distribuido
  2. Abandonar prácticas participativas en favor de mecanismos más verticales, basados en la jerarquía, que permitan controlar las ineficiencias y ser más ágiles.

Algunos pueden pensar que hay opciones intermedias, más de “Y” que de “O”, pero lo cierto es que al final se opta mucho más por un modelo que por otro, dígase lo que se diga. No quiero entrar en detalles ahora sobre qué opción está primando en #Podemos, pero si estas informado/a, seguro que puedes hacerte tu propia opinión.

Antes de terminar, me gustaría añadir un comentario sobre cómo gestionar la famosa “paradoja de la elección” en este nuevo escenario de abundancia. Esa paradoja plantea que a más opciones, más riesgos de tomar una mala decisión o de no tomar ninguna porque tanta complejidad provoque parálisis. Esto se traduce en que aumenta el agobio de pensar que “tal vez me he equivocado por no elegir la mejor opción” (apliquemos esto a buscar entre las miles de casas que ofrece Airbnb en París).

Este tsunami de sobrecarga informacional no hay quien lo digiera desde posturas perfeccionistas, así que olvídate de que vas a elegir “la mejor” opción. Con tanta oferta, es prácticamente imposible “maximizar” el resultado. Basta con que tu decisión te “satisfaga bastante”. No te comas más el tarro comparando una vez que hayas decidido, aunque reconozco que esto es más difícil cuando pensamos en qué partido hemos votado. En temas electorales hay mucho menos “abundancia”, pero con tanta incertidumbre basta con que haya dos opciones con atractivos parecidos, o mucho menos peores que las demás, para que la paradoja aflore.

Nota: La imagen del post pertenece al album de Breno Peck en Flickr.

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2 Comments

  1. Seguramente la escala es un probelma para la Inteligencia Colectiva. Mi intuición que de momento no tiene fundamento alguno es que el salto de escala fovorecerá cada vez más una sistema de filtros basados en las acciones de nuestros circulos de amigos conectados.
    Visitando la pagina de airbnb me saldrán primero las casas adonde se quedaron mis amigos. Aplicando esto a un sin fin de situaciones creo que nos veremos cada vez más identificados con micro-comunidades, que no serán estrictamente formadas por los amigos conectados sino por una sintonía de pensamiento e intereses.
    No me extrañaría el nacimiento de marcas/contenedores, que se venderán como catalizadores de comunidades de gente afín. En este sentido estoy seguro que jurán un papel esencial las dinámicas promovidas por tecnologías como los open badges de mozilla.
    Las nuevas redes sociales están llegando, y no se basarán en los lazos entre amigos sino en gustos e intereses. Pertenecer a comunidades será cada vez más importante; sean comunidades profesionales, de ocio, politicas o de otras cosas.
    Dicho esto creo que los procesos de Inteligencia Colectiva a grandes escala podrían asimilar sistemas relacionales entre estas comunidades, siempre teniendo en cuenta los principio de multipertenencia, que nos dice que en el fondo, el interés de pertenecer a una comunidad no es la exclusividad.
    De todo esto confieso que me gustaría hablar contigo Amalio, en persona! Ojalá tengamos pronto esa ocasión!

  2. Amalio Rey says:

    Hola, Domenico:
    Sip, de momento la única solución que tenemos para gestionar las ineficiencias generadas por la escala es, como dices, usar filtros. Me gusta, en principio, la idea de ponderar al alza a mis “amigos conectados” en el “voto” del filtrado colaborativo. Entre esos “amigos” pueden haber prescriptores o gente en la que tu confias mucho por lo bien que decide, a los que asignes más peso a la hora de construir los rankings. Como concepto me gusta, pero veo bastante complicada su implementación. Imagínate en Airbnb. No sé si yo tengo tantos “amigos” (usando, además, Airbnb) como para basar mis decisiones solo en las casas/pisos donde han estado ellos. Eso reduciría mucho mis opciones, pasando de nuevo de un escenario de “abundancia” a uno de “escasez”.
    Lo que propones de crear comunidades por “sintonia de pensamiento e intereses” suena tal vez más practico. Y eso, siguiendo lógicas de IC, necesitaría definir “patrones” o “perfiles” estereotipados, para poder agregar información y que esto sea manejable. Me explico. Podríamos crear 8-10 perfiles de personas/familias, según sus preferencias a la hora de elegica casas (en DT estos patrones les llamamos “Personas”), que nos permitan simplificar la clasificación. Usando esos perfiles, podrías hacer un filtrado que se acerque más a tus manías y preferencias. Por ejemplo, si yo soy del tipo “pijo”, entonces hago un segundo filtrado solo viendo la votación de los ´pijos”. Si, en cambio, soy un “hipster” o un “deportista” o un “backpacker”, entonces lo mismo. Daría más peso a las elecciones de mis similares. Quizás eso añada calidad al filtrado. Si te fijas, para poder “agregar” hay que de algun modo “estereotipar” para poder gestionar el exceso de información.
    Conceptos como los de open badges serán parte del proceso de “validación” de perfiles, dentro de la necesidad de generar “sistemas de reputación” que ayuden al filtrado. En el fondo de todo esto subyace la idea de que no es cierto lo de “una persona, un voto” a la hora de filtrar con arreglo a expectativas personales. Unos votos a mí me valen más que otros a la hora de optimizar mi decisión.
    Pos’eso, Domenico, nos debemos una charleta birras mediante. A ver cuando en persona.
    un saludo

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