Sobre la influencia de los líderes en las consultas colectivas

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Escribí el lunes una entrada en mi blog personal contando mi experiencia sobre el plebiscito por la paz en Colombia, que me tocó vivir allí en persona: “¿Son los colombianos estúpidos al votar NO?”. Allí decía que a pesar de mi frustración porque mis preferencias pierdan una y otra vez en los últimos procesos plebiscitarios o electorales, sigo creyendo en los mecanismos democráticos y en que no hay otra forma más transparente y sencilla de aportar legitimidad en las decisiones políticas relevantes que la consulta colectiva.

En el post sostengo que no se debe acusar de ignorante o estúpido a todo colectivo que decide algo que contradice nuestras preferencias. La gente no es estúpida porque elija una opción que nos disguste. Es algo que ocurrió también con el #Brexit. Habría que profundizar sin prejuicios en las motivaciones que llevan a un grupo de personas a decidir lo que deciden.

Uno de los factores que influyeron en el triunfo apretado del NO en Colombia fue, como expliqué en mi artículo, la lucha de egos entre líderes políticos, y en especial entre el Uribismo (seguidores del expresidente Álvaro Uribe, que encabezó la campaña por el NO) y los partidarios de Juan Manuel Santos, el actual presidente colombiano, que impulsó el SÍ. Este argumento hizo que alguien me hiciera un pregunta bastante pertinente en el largo hilo de comentarios que generó el post, y que me he traído a aquí porque es un tema que interesa mucho a los contenidos de este blog.

La pregunta fue esta: ¿En dónde está la inteligencia colectiva de una sociedad que camina simplemente hacia donde sus líderes les indiquen? Es una cuestión legítima que está siempre revoloteando en los procesos de consulta colectiva cuando uno percibe que los focos se concentran demasiado en unas pocas voces que se convierten en grandes “influenciadores” del resultado final. Ya lo vimos con el carismático Boris Johnson en el #Brexit, y ahora con Álvaro Uribe en el Plebiscito colombiano.

Intentaré responder a esa pregunta esbozando algunos puntos:

– Es razonable poner en entredicho que un patrón de formación de la opinión que se base en la influencia de unos pocos es, como mínimo, una Inteligencia Colectiva pobre e ineficaz. Eso destruye diversidad cognitiva, que es una de las bases para que esa Inteligencia dé sus frutos.

– La opinión de la gente que conforma después el “agregado colectivo” es influenciable por la opinión de los líderes. Eso es así hoy y lo será siempre. Nadie debería creer que el liderazgo no tiene impacto en la Inteligencia Colectiva. Lo tiene y mucho.

– Los líderes tienen ese peso en la opinión individual por varias razones. La más importante es el elevado coste que implica informarse bien: ¿cuántos colombianos se habrán tomado el trabajo de leerse los textos del Acuerdo de Paz que tenían casi 300 páginas? Lo que pasó en realidad es que mucha la gente terminó delegando la interpretación del Acuerdo a líderes en los que confiaba según esta lógica: “Si éste, en el que creo, opina eso, debe estar en lo cierto”.  A más complejo es el asunto sobre el que hay que votar, más se termina delegando la opinión a personas de referencia en las que se confía.

– A pesar de que efectivamente los líderes tienen un peso desproporcionado en la formación de la opinión individual, al menos hay que reconocer que las personas se guardan la última opción para decidir su punto de vista. En el caso de Colombia hubo Uribistas que votaron SÍ (condicionados por su propias circunstancias, que pesaron más que la opinión de su líder) y gente de Santos que votó NO. El voto es individual y secreto, así que se consulte a la gente aporta una legitimidad al resultado del proceso que es imprescindible para la toma de decisiones tan relevantes como estas.

– Aunque la consulta colectiva aporte legitimidad, tenemos mucho que hacer todavía para mejorar su eficacia. Si resultara ineficaz (por la manipulación de líderes, por ejemplo): ¿cuál es la otra opción? ¿consultar a expertos, delegar la decisión a una especie de “panel de expertos” o a los mismos políticos? Cualquiera de estas soluciones es bastante cuestionable y contribuye a introducir (grandes) sesgos en la decisión. La legitimidad sigue siendo una premisa innegociable en democracia.

– Estos procesos fallan a menudo porque la gente no está tan acostumbrada a decidir. Plebiscitos de este tipo no sólo dejan un resultado. Son también un proceso de empoderamiento del que se aprende, incluso de los resultados fallidos. Por ejemplo, el que no fue a votar en Colombia y quería el SI tiene que haber aprendido algo de lo que significa no participar. Lo que más me gusta de estas consultas es que implican a la gente y generan co-responsabilidad. Estoy seguro que el debate que se ha dado alrededor de la paz y los acuerdos, gracias a que había que decidir el voto, contribuyó a que la sociedad colombiana se conozca mejor a sí misma.

Para mejorar la calidad (eficacia) de la Inteligencia Colectiva se necesita invertir en educación. A más educada esté la gente, más confiará en su criterio propio y menos se dejará influir por líderes. La otra solución es rediseñar la información que se usa en los plebiscitos para que el “coste de informarse” sea más asequible. Un texto de 300 páginas, cargado de detalles técnicos y jurídicos, no estaba al alcance de cualquiera. En el plebiscito de Colombia eché en falta una versión-resumen más ligera (pero fiel en lo esencial al texto completo) que pudiera ser entendida y estudiada por la ciudadanía. Como me decía Gonzalo Martín, aspirar a que la gente pudiera decidir su opción de voto en base a un texto tan cargado de tecnicismos implicaba un abordaje elitista del asunto, que es un fallo que se comete a menudo en estos procesos.

Nota:  La imagen pertenece al album de Korapilatzen en Flickr. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de “suscribirse por mail” que aparece en la esquina superior derecha de esta página. También puedes seguirme por Twitter o visitar mi blog personal: Blog de Amalio Rey.
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2 Comments

  1. Creo que el rol de los líderes se ha encumbrado por parte de todos. Pero en una sociedad cada vez más y mejor informada deberían perder peso. Esa es la teoría. Sin embargo, la pereza que acompaña al ser humano sigue proporcionando un espacio relevante a los supuestos líderes. Que me dirijan es quizá más fácil que autodirigirse y ahí radica buena parte del problema.
    No acierto a entender por qué la gente no elige lo que me parece lógico. Pero ¿acaso mi lógica no será sino minoritaria? Parece más que evidente.
    Colectivamente también somos estúpidos, no hay duda.

    • Así es, Julen. La educación es fundamental para superar ese seguidismo. Necesitamos más formación en pensamiento crítico. Un saludo

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