Cómo promover votantes más informados: el CIR de Oregón

deliberacion

La democracia directa está bien, muy bien, pero, ¿los votantes tienen realmente toda la información que necesitan para emitir juicios sobre los posibles efectos de una medida? El #Brexit y otros ejemplos de consultas populares sobre temas complejos nos hacen pensar que no, o que como mínimo, tenemos ahí una carencia por resolver.

La teoría de la Democracia Deliberativa propone, entre otros mecanismos para aprovechar la inteligencia colectiva, el uso de “mini-públicos” para favorecer la deliberación en grupos pequeños, cuyos resultados pueden trasladarse después a los responsables de las políticas y/o el público en general. En este post reseño un dispositivo de ese tipo que me parece muy inspirador para ser aplicado en otros sitios.

En 2011, el Estado de Oregón, Estados Unidos, reguló por ley un mecanismo pionero en el mundo, llamado “Citizens’ Initiative Review” (en adelante, CIR), que involucra a la ciudadanía en el proceso de formación de la opinión sobre temas sometidos a votación popular. El procedimiento consiste en convocar a una especie de jurado ciudadano para evaluar iniciativas legislativas antes de someterse a referendo. El objetivo es ayudar a los votantes a tomar decisiones informadas cuando ejercen el voto en propuestas electorales estatales.

En cada año impar, el electorado de ese estado debe tomar decisiones sobre nuevas leyes propuestas en virtud de una petición ciudadana o como un referendo aprobado por la legislatura estatal, pero no todas pasan por este procedimiento. La CIRC, que es la comisión establecida por la legislatura de Oregón para regular esta iniciativa, selecciona una o más de esas medidas estatales para que pasen por este proceso previo de revisión ciudadana, sobre todo teniendo en cuenta su impacto fiscal y si enmienda la Constitución de Oregón. El número de medidas que finalmente se someten cada dos años al CIR depende de los fondos disponibles para financiar el procedimiento, porque éstos provienen de donaciones privadas. Una limitación, desde mi punto de vista, es que el presupuesto para realizar los CIR no está cubierto por el estado. La organización sin fines de lucro Healthy Democracy lideró las primeras pruebas en 2008 y diseñó el proceso. Ella se encarga de gestionar técnicamente las convocatorias y de captar los fondos que se necesitan para su financiación.

Explicaré brevemente cómo funciona el mecanismo, porque lo interesante está en los detalles: 

1. Selección aleatoria de un panel deliberativo: Se crea un panel de 20-24 personas, elegidas por selección aleatoria estratificada, que es una muestra representativa del registro de votantes de Oregón. A los panelistas se les paga el equivalente al salario medio por hora del estado durante el tiempo que asisten.

2. Deliberación: Se convocan de 3 a 5 días de audiencia con expertos y partes implicadas, así como reuniones deliberativas en grupos pequeños, para ponderar colectivamente las informaciones y argumentos de las dos partes que rivalizan en torno a la medida propuesta. Los panelistas debaten a partir de un conjunto de reivindicaciones y argumentos que proponen los defensores de cada postura, y trabajan para revisar, editar y ponderar esas afirmaciones hasta acordar el texto definitivo que va a la declaración.

3. Declaración final: El panel redacta y aprueba una “Declaración de los Ciudadanos”, de una sola página, que luego se incluye en el Folleto oficial de los votantes, que el Secretario de Estado de Oregón envía por correo a todos los votantes registrados antes de realizarse el referendo.

Este último punto es clave porque explica la gran singularidad del CIR: el texto con las conclusiones de la deliberación del panel de ciudadanos llega después a todos los futuros votantes por correo oficial. En otros sitios a donde se ha extendido la experiencia, como en el estado de Colorado o en Phoenix, Arizona, las declaraciones se distribuyen a través de sitios web, correo directo y cobertura de medios.

Lo que distingue al CIR de la mayoría de las iniciativas parecidas es que no está diseñado simplemente para emitir un juicio público o generar una opinión pública más reflexiva; sino que pretende influir directamente en la intención de voto del electorado, aportándole información neutral y verificada de le ayude a decidir sin ser manipulado. A diferencia de la “encuesta deliberativa” de Fishkin, el CIR tiene la ventaja de ya tener, por ley, una audiencia lista para leer las conclusiones.

Me gustaría destacar la sencillez del documento que se publica como “Declaración de los Ciudadanos”, porque está concebido para que sea leído rápido y por cualquier persona que disponga de poco tiempo. Si no fuera así, el texto no sería asequible para un porcentaje alto de potenciales votantes. Lo que los electores reciben es una declaración, de sólo una página, escrita por otros residentes del estado.

Para que se entienda mejor el formato de la Declaración porque, como siempre digo, en el diseño están los detalles, tomaré como ejemplo el CIR Oregón de 2016, que se dedicó a deliberar sobre la llamada “Medida 97” (Measure 97), que proponía un aumento del impuesto a las corporaciones para incrementar las partidas del presupuesto del estado que se dedican a educación y servicios sociales.

La “declaración” se divide en dos partes (aquí tienes el texto original). La primera parte desglosa las evidencias o constataciones, sobre todo datos estadísticos, que afectan a la medida en discusión. Por decirlo más sencillo, son los hechos. Esa información debe ser aprobada por los panelistas y se presenta en el orden de prioridad que ellos acordaron colectivamente, comenzando por aquellos hechos que más interesa que conozcan los votantes. La segunda parte se divide en dos columnas. A la izquierda se aportan los argumentos de los panelistas que están a favor de la medida, detallando las razones de por qué la apoyan, y a la derecha, los argumentos en contra. Se revela, además, el número de panelistas que vota finalmente por una u otra opción. En este caso concreto, después de la deliberación, 11 miembros estuvieron a favor y 9 en contra. Al final de la declaración se aporta esta nota a modo de disclaimer, que me parece muy sugerente: “Este voto indica que si este microcosmos de personas, que son un reflejo de la demografía de Oregón, votaran hoy esta medida, así es como votarían”.

El mecanismo tiene un diseño potente, y está garantizado por ley. Pero siempre nos queda la duda de saber cuál es su impacto real en los votantes. Ya hay estudios científicos para saberlo. Resumo algunas conclusiones extraídas de los documentos que pude consultar:

  • Más del 40% de los votantes estaban informados del CIR del año en que se aplicó la encuesta, y la gran mayoría de ellos habían leído la Declaración.
  • La lectura de la Declaración, que fue en ese caso abiertamente en contra, duplicó el número de personas que votaron en esa dirección, aunque no fue suficiente para detener su aprobación. En todo caso, hay evidencias de que la lectura de la Declaración redujo el apoyo a la ley.
  • Los votantes de Oregón recurren a las declaraciones del CIR en busca de información y argumentos confiables. El hecho de que sean escritas por conciudadanos es clave, porque estos mini-públicos actúan como “fiduciarios”, que deliberan en nombre de los demás, y luego comparten lo que aprenden.
  • Las propuestas populistas pierden terreno entre los grupos de ciudadanos que comparten información y deliberan en el CIR. Al final de los 4-5 días de trabajo, en su mayoría son rechazadas.
  • El CIR aumenta el conocimiento de los votantes sobre hechos importantes que afectan a la toma de decisión. Las encuestas realizadas confirman que los votantes ven al CIR como una “ayuda electoral” que les provee de información fiable. Cada vez más personas confían en la información proporcionada por estos grupos de ciudadanos por encima de la que aportan las autoridades.
  • El impacto de este tipo de dispositivos depende de la confianza que los electores tengan en ellos. Se puede hacer una analogía con los jurados populares. Que conozcan cómo se desarrolla el proceso es importante para que confíen en su neutralidad. A más entienden los detalles del mecanismo, más creen en él.

Según John Gastil, el investigador de la Universidad del Estado de Pennsylvania que hizo el estudio de impacto del CIR en la opinión de los votantes: “La mayoría de los votantes que están al tanto de la Declaración de los Ciudadanos eligen leerla, y al hacerlo aumentan dramáticamente su conocimiento sobre los hechos relevantes que afectan la propuesta. Leer la Declaración también puede hacer que los votantes reconsideren los valores en juego para dicho voto, y cambien el resultado final en unos pocos puntos porcentuales”.

Que los votantes toman cada vez más en consideración las recomendaciones del CIR no obedece únicamente al hecho de que es el resultado de una reflexión bien informada, sino también a que el grupo de ciudadanos elegidos por sorteo resulta mucho más representativo del conjunto de los electores, que las instituciones, los partidos o las organizaciones que representan intereses de todo tipo.

Algunos especulan sobre qué hubiera pasado en el Referéndo del #Brexit si los votantes hubieran tenido la oportunidad de leer una declaración neutral como la del CIR, que desmontara información engañosa, antes de tomar su decisión. Queda la duda de si los votantes británicos se habrían molestado en leer un documento similar al del CIR, y si eso hubiera alterado el resultado.

Nota:   La imagen del post es de Geralt en pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de “suscribirse por mail” que aparece en la esquina superior derecha de esta página. También puedes seguirme por Twitter o visitar mi blog personal: Blog de Amalio Rey.

 

7 Comments

  1. Esto que compartes es muy interesante, Amalio. Una iniciativa de la que aprender, no hay duda. Si acaso, me parece muy delicado lo que explicas en el primero de los tres puntos cuando hablas de cómo funciona el mecanismo:

    Selección aleatoria de un panel deliberativo: Se crea un panel de 20-24 personas, elegidas por selección aleatoria estratificada, que es una muestra representativa del registro de votantes de Oregón.

    ¿Y si la representatividad no es la adecuada en la población? Es decir, ¿deberíamos conformarnos con “reproducir” lo que la sociedad es en la actualidad? ¿No iríamos a modelos demasiado planos? Es la eterna discusión entre statu quo y necesidad de ruptura. En cualquier caso, siempre son bienvenidas estas referencias. Claro que a veces viniendo de USA con ese presidente… jejeje, como para hacérselo mirar lo de la estupidez colectiva.

    • Amalio Rey says:

      Julen, agradezco tu comentario. En ese punto no tengo ninguna duda, y mira que es difícil que yo lo vea así. Si quieres modificar una ley esencial, tienes que usar un mecanismo legítimo. Hasta el más tonto tiene derecho a pronunciarse, porque en cualquier sociedad también vive gente muy tonta. La forma más fiel de representar una sociedad en pequeño es eligiendo una muestra aleatoria. Incluso, te diría que es el procedimiento más justo, porque todos tienen la misma posibilidad de estar ahí. ¿cuál es la alternativa? Porque resulta que cualquier otro método que pretenda elegir meritocráticamente, ya hemos visto que está mediado por mecanismos que lo desvirtúan. Si intentas elegir gente que quiera “romper el estatus quo”, ya estarías sesgando el “mini-público” de un modo peligroso, que se presta a manipulaciones de la opinión. Igual volvemos al despotismo ilustrado. Cualquier cosa que salga de un grupo así tiene una legitimidad más que dudosa. La legitimidad en política es un principio innegociable. Yo, cada vez estoy más a favor de la “sortición”, o lo que es lo mismo, los mecanismos aleatorios. Visto lo visto, no vamos a elegir gente peor a la que hay ahora como representantes. Por lo menos son una muestra de una sociedad real.

  2. Por cierto, se me olvidaba, se te ha colado un “Aragón” en vez de “Oregón” en el texto 😉

  3. Mikel Cabello Pérez says:

    En el 96 (que viejuno me ha quedado) se hizo algo muy similar. Tenéis la información de esa experiencia en https://revistasonline.inap.es/index.php?journal=GAPP&page=article&op=view&path%5B%5D=73&path%5B%5D=73

    • Amalio Rey says:

      Si, Mikel, conozco los NIPs. He leído también el artículo de Joan Font. Efectivamente los NIPs son muy similares, solo que no tienen el impacto en los electores del CIR. En ese caso, el “jurado ciudadano” (que, por cierto, tiene un número muy similar de participantes) emite su dictamen a la institución pública que corresponda, pero no llega en la información electoral a todos los votantes. El CIR es más “electoral”. Sé que en Guipuzcoa se ha usado bastante este mecanismo. Gracias por la info.

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