Proyectos de regeneración afectiva del espacio público

Imagina Madrid

Juan López-Aranguren me hizo llegar una invitación para asistir al evento de presentación de los 9 proyectos finalistas del programa que él coordina: Imagina-Madrid, que se celebrará en Matadero Madrid, del 8 al 10 de Mayo [ver programa]. Me coincide con otros compromisos, así que no voy a poder asistir, pero aproveché para visitar el resumen que la web ofrece de los proyectos pre-seleccionados, y la experiencia ha sido sumamente agradable. No puedo dejar de sugerirte que te des un paseo por cada uno de los proyectos, porque todos son muy inspiradores.

Por si no lo conoces, Imagina-Madrid es una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de la capital española, que combina la producción cultural, la sostenibilidad ambiental y el urbanismo social, para la puesta en marcha de procesos de creación colectiva entre la ciudadanía y el tejido artístico.

Para mí no hay duda de que las intervenciones comunitarias en el espacio público, con la participación proactiva de vecinos y vecinas, son un ejemplo estupendo de las posibilidades que ofrece la inteligencia colectiva para recrear ciudades más amables y vivibles. Tenemos mucho que aprender de los colectivos que están trabajando en el territorio, en ámbitos de proximidad, para impulsar procesos transformativos.

La mayoría de los proyectos de Imagina-Madrid se orientan a regenerar espacios infrautilizados, en desuso, o incluso abandonados, para dotarlos de sentido o de un nuevo significado con la implicación del vecindario. Desde recuperar una plaza como lugar de encuentro intergeneracional programando una propuesta cultural junto con los residentes, a salvar un solar inhabitado y degradado para convertirlo en un “jardín de libros nómadas”, que impulse el amor a los libros, la ecología y el encuentro vecinal, o contribuir a la resignificación simbólica de una calle en un barrio de inmigrantes dominicanos mediante intervenciones de arte comunitario.

Sin un modelo de cuidado colectivo, de activación de un imaginario común a través de experiencias de co-creación, plurales y diversas, que sean referenciales para quienes habitan en esos sitios, es difícil aprovechar todo el potencial que confluye en esos espacios públicos.  Recuperar la memoria colectiva (y afectiva) asociada al barrio demanda un enfoque profundamente participativo. Se trata de espacios públicos, compartidos, que no pueden ser gestionados por control remoto desde los despachos del consistorio, sino con la intervención directa y auto-referenciada de sus habitantes.

A estas alturas sé que el mayor reto no está en impulsar proyectos PARA la ciudadanía, sino en hacerlos CON ella. Quitarnos el sombrero de expertos a la vieja usanza, y ponernos el de facilitadores o vertebradores de complicidades, se dice fácil pero es una tarea hercúlea. Crear contextos que ayuden a que las cosas buenas sucedan, mientras la gente siente que es protagonista de lo que ocurre, es de las cosas más estimulantes que se puede hacer en los barrios, que son el espacio de transformación más fértil que tenemos a mano.

El mejor sitio para fomentar la participación e impulsar el cambio es, sin duda, el barrio. Imagina-Madrid, con sus proyectos, nos da pistas estupendas. También, #yoconfieso, me muero de envidia porque en Málaga, donde vivo, no sea posible tener un programa parecido. Creo que no hace falta que explique los motivos ☹

Si vives en la capital, trata de asistir al evento del Matadero. Si no puedes, date un paseo por los proyectos. De todos se aprende algo.

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